“Sacate la careta” es un grito de guerra de los pseudo originales, de los que dicen que no siguen “la manada”, de los que argumentan que sus pasos de baile son inventos propios y que su ropa no coincide con lo que las reglas mandan.

-Sí, claro- decirse no ser caretas es ser tan original: como una fotocopia.

Tal vez son tan originales que por eso ven las mismas películas, discuten las mismas series y comen los mismos platos oriundos de… Timbuktú.

Digamos la verdad: la careta es parte de nosotros, la careta es el personaje que interpretamos en las situaciones de la vida. Una charla familiar, una cena de negocios, una noche de fotos prohibidas con malas compañías: son todas caretas diferentes. Pero sí somos siempre el mismo, en esencia.

Cuando uno habla de personalidad habla de un papel, como si fuese una gran obra en la que todos participamos, en las que somos directores, protagonistas y actores de reparto de los demás. Y en cada escena, en cada participación nosotros mismos creamos nuestro personaje: ropa, ademanes, gestos, cicatrices, y particularidades.

Ser original no es no imitar la moda, ni tampoco inventar tu propia coreografía, no es comer la pizza empezando por el borde.

Ser original es ser consciente de lo que pasa, es estar atento a lo que sucede y sobre todo al por qué pasa.

Cuando todos hacen lo mismo sin preguntarse, cuando mañana y ayer se confunden.

Es hora de sacar la careta, re inventar un personaje y dejar que lo que la esencia dirija la escena.

La vida consta de miles de actos, de las que no hay toma dos.Image

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