“La narración transmedia es un tipo de relato donde la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación, y en el cual una parte de los consumidores asume un rol activo en ese proceso de expansión.” -dixit Wikipedia. Nos sentamos para comenzar a leer el libro, nos enganchamos, vemos la peli –que seguramente no respetará la tinta y nos hará apasionar en defensa de los textos que consideramos originales-, luego el juego de consola nos hará pasar horas extra debatiendo entre seres o situaciones diferentes, pero parecidas. Harry Potter, Game of Thrones, incluso Lord of the Rings –¿Breaking bad?-son ejemplos de esta forma de comunicación: el objetivo es llegar a la audiencia por todos los frentes posibles, que por algún lado se va a sentir identificado y que –idealmente- lo inducirá a consumir los otros. ¿La publicidad también? Mediante el story telling –inmortal fórmula cuenta cuentos- se crea una identidad de marca, una personalidad, una misión con la cual el público puede comulgar -es el paradigma actual, el de la venta no agresiva-. La gente elige pasar su tiempo libre con la marca, pensemos en las maratones o los eventos BTL que divierten a la gente en las plazas. ¿Cómo sería la narración transmedia de la publicidad? Dicen que “la gráfica está muerta” –¿cuántos pueden mencionar algún aviso visto antes de ponerse a leer estas líneas?-, la televisión tiene las horas contadas, la gente se vuelca a mirar los programas que quiere vía web sin comienzo y cierre de espacios publicitarios, la radio persiste y los jingles no fallan pero su audiencia, leal, escasea. La narración transmedia invita a que el contenido se interconecte entre sí: que el comercial, el juego de play y los videos de YouTube tengan elementos particulares, y que al mismo tiempo puedan interconectarse para formar algo más, gran cita siempre actual de la Gestalt: “que el todo sea más que la suma de las partes”. Lograr esa dinámica conformada por cada soporte -que se alimenta y da contenido a los otros-, que forman un rompecabezas que componen la totalidad de la comunicación de la marca, es lo que buscamos. Una comunicación integral, en el que cada medio aporte desde su particularidad y que no sean adaptaciones de un soporte en otro –típico comercial de tv que es repetido tal cual en radio e inmortalizado en una gráfica que nadie recordará-. Compramos el concepto, nos enganchamos con la idea, vemos las piezas, luego la activación nos convencerá de que pasar las horas con la marca es una situación que vale la pena sentarse a escuchar.

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