Hace mucho tiempo, en un país muy cercano existía una tradición.

Un folclore que se disfrutaba vasos toscos, no era elegante mas sí se lo podía ver en cada bar y charla de amigos.

Nadie se preguntaban de dónde venía y menos aún cómo se producía, ¿por qué se llevaba tan bien con la pizza?

El moscato era una de esas cosas que todos conocían y consumían. Pero un día el hábito de compartirlo, simplemente, cambió.

El reloj es tirano y la gente olvida rápido. Los nuevos brebajes amargos y europeos comenzaron a ocupar los espacios en los que se brindaba con aquella bebida.

Sin embargo cuando las cosas son buenas tienen un significado, nunca terminan de perderse.

Y sucedió lo inesperado, aquel sabor fuerte y licoroso evolucionó. Conoció la sofisticación y equilibró su dulzor dándole la bienvenida a un gusto sorprendente y único.

Hecho 100% de uva Moscatel de Alejandría, Ángel Negro conlleva aquel legado de folclore de vasos toscos pero también es amable al paladar de las nuevas generaciones. Un vino dulce natural de 10,7º de graduación alcohólica y transgresor como pocos: no se conforma con permanecer en la copa y se suma a la barra de los bares a través de su Carta de Tragos. Promete un recetario compuesto por combinaciones novedosas que alzan a Ángel Negro a la alta coctelería.

Un vino Moscatel de Alejandría ideal para quienes disfrutan de explorar las raíces, pero que también poseen mentes abiertas, personalidades curiosas y ávidas de nuevas experiencias y sabores.

Ángel Negro es evolución: el cambio que nos permite disfrutar de lo bueno de ayer y lo mejor de hoy.

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